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| Monasterio de Uclés |
Aquellos recuerdos de lugares donde estuve, redactados con el deseo de algún día volver.
De Guillermo Rodríguez Bernal
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miércoles, 17 de mayo de 2017
Sí, yo conocí a Bolitx, o al menos me pareció recordarlo.
domingo, 16 de marzo de 2014
Vuelvo a Caminar.
Un día uno del mes de abril de
hace tres años di mis últimos pasos como peregrino en ese Camino que nos lleva
a Santiago de Compostela. No sé si fue producto de la casualidad, un poético
capricho del destino o que tenía que suceder así, pero sacudí el polvo y
desabroché el cordón de mis botas en Astorga aquel día donde, años antes, le di
el primer apretón para ajustarlas en mis primeros pasos como peregrino. El
mismo lugar. Entre medio, muchos kilómetros, personas, vivencias, lugares,
sentimientos de todo tipo a desbordar y alguna que otra leyenda.
viernes, 2 de noviembre de 2012
Mi recuerdo en el Camino.
| Placa del poeta Diego Muñoz a José Luis Salvador (Entre Almadén y Monesterio) |
Hablábamos el otro día algunos
“Peregrinos amigos”, sobre esas placas que nos encontramos en muchos de
nuestros Caminos a Santiago, que hacen estar presentes a otros compañeros que
nos miran desde más arriba y que en su día formaron parte de toda esta locura
que es peregrinar, siendo nosotros continuación de los pasos que en su día
dieron ellos. En mucho de esos sitios se marca el lugar donde fallecieron, pero
otros son colocados en otros lugares, no sé si por expresa voluntad del ya
ausente o elegido por alguien que bien lo conocía. Hablábamos de los lugares
que elegiríamos nosotros para formar parte del Camino para siempre y acompañar
a todos los que pasaran por nuestro lado de una forma u otra. Unos ya tenían
claro el sitio, otros se ponían a repasar mentalmente el lugar que
representaría el más peregrinamente identificado con él y no podían decidirse
por uno en concreto. Quizás eso me ocurría a mí y decido empezar a colocar
sitios por momentos vividos de forma entrañable en los Caminos que hasta ahora
soportaron mis piernas.
viernes, 30 de marzo de 2012
Hoy hace un año.
Hoy hace un año, que
salí caminando de Hospital de Órbigo.
Hace un año, que vi
desde el crucero de Santo Toribio la ciudad de Astorga.
Hace un año, que
mandaba mensajes a casi todos los amigos peregrinos, anunciando que cumplimos
con llegar.
Hace un año, que
entramos en el último pueblo de la jornada, mirando atrás e imaginando todo el
camino recorrido.
Hace un año, que
callejeé hasta el centro, que vimos los maragatos en el ayuntamiento y que
paramos a descansar junto a la catedral y al Gaudí.
Hace un año, que
celebramos esa semana de caminar hacia Santiago con un buen Rioja y un cocido
de aquellas tierras.
Hace un año, que
plegué mi bastón, que cepillé el barro de mis botas y que deje de ver
amaneceres caminando.
Hace un año, que
reímos contando las anécdotas pasadas, las personas encontradas, los guisos y
caldos engullidos, los ronquidos escuchados, las siestas dormidas, las ropas
mal lavadas y los kilómetros recorridos.
Hace un año, que dejé
de caminar para no volver más.
Hace un año, que soy
peregrino en dique seco.
| Un año ya |
martes, 7 de febrero de 2012
El gran Esla (2ª parte).
- Hola, ¿quién eres?
-
Soy el Órbigo y vengo de Santiago del Molinillo. Traigo mis aguas y mis
historias para hacer más grande al gran Esla.
-
¿Viste a peregrinos caminando a Santiago?
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| El Órbigo en Hospital de Órbigo |
-
Como iba a no verlos, por mí y por los ríos que desembocaron en mí. Además de
dos caminos diferentes. En el camino que viene de Roncesvalles, paso por
Hospital de Órbigo, donde ahora arreglan su puente. Es llamado de El Passo
Horrosso, y según oí contar a un peregrino, fue testigo de cómo un noble del
reino de León, Suero de Quiñones, al ser rechazadas sus pretensiones hacía una
dama, doña Leonor de Tovar,
decidió enfrentarse él sólo a cientos de caballeros
en defensa de su honor. Decían que mis aguas se
teñían de rojo de la sangre de
tan valerosos caballeros. Otras historias cuentan que tan sólo se trataba de
justas en los que nadie salió herido. Nuestro caballero llevaba al cuello una
argolla metálica de doña Leonor que, terminadas las justas y tras vencer a cien
caballeros a razón de tres lanzas por cada uno, llevó en peregrinación a
Santiago formando parte del relicario del apóstol.
| El Passo Honrosso |
domingo, 5 de febrero de 2012
El Gran Esla (1ª parte).
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| El gran Esla |
domingo, 11 de septiembre de 2011
El inicio de nuestro primer Camino.
| Salida de Sevilla en estación Plaza de Armas |
Estaba todo pensado, todo
comprado y ya se había acabado ese echar lo mínimo en la mochila, y que me
llevó varías horas haciendo y deshaciendo continuamente. Era nuestra primera
salida al Camino y no creo que haya que describir a los que leemos estas
páginas, todo lo que supone el día antes. Habíamos fijado nuestra salida en
Astorga. La fecha de inicio sería un miércoles santo, con lo que teníamos que
estar, de una manera o de otra, en la localidad leonesa a primera hora de la
mañana. Nuestro transporte desde Sevilla sería la línea de autobuses que va de
Algeciras a Ferrol, o quizás fuera a Coruña. Hacía sus paradas en Sevilla y en
varias localidades más de nuestra conocida Vía de la
Plata. La hora de salida a las once de la
noche. La prevista de llegada a las nueve de la mañana. Trataríamos de dormir
por el trayecto, a pesar de saber lo difícil que puede ser dormir en un
autobús.
sábado, 4 de diciembre de 2010
Cómo conocí el Camino.
La clausura de la
Expo del año 1992 en Sevilla, abría la puerta a dos
acontecimientos culturares importantes para el año siguiente.
La muestra internacional, cultural y deportiva del ’92, con la Expo y las olimpiadas de
Barcelona, tenían su continuidad en Cartuja ’93, mucho menos relevante, y en
algo de lo que nunca había oído hablar hasta entonces. Un año Xacobeo. Curro,
nuestra mascota entonces, daba el relevo a Pelegrín. Sabía del Camino de
Santiago. La idea era la de cumplir un trayecto caminando desde el pirineo
francés hasta la misma Catedral de Santiago de Compostela. La gente está loca.
Quien puede dedicarse a caminar durante tanto tiempo.
Agustín López, compañero de trabajo a finales de los
noventa, y buen amigo, es ciclista desde que lo conozco. Es miembro de esta red
social. Al igual que yo, un enamorado de la sierra y del caminar o bicicletear
por nuestras queridas sierra norte de Sevilla, serranía de Huelva y las sierras
de Cádiz y de Málaga. Y no digamos de las rutas por Asturias, Cantabria y el
Pirineo aragonés y catalán. Continuos intercambios de rutas y de caminos los
que teníamos entonces, para disfrutar de la fuerza de la naturaleza bajo
nuestros pies.
“Guille, he estado hablando con mi compadre. Nos vamos a
hacer el Camino de Santiago”, me decía mi amigo entre hueco y hueco en el
trabajo.
“Quillo, pero eso es desde Francia, te vas a cruzar España
entera. ¿Tienes tiempo para eso?”
“Lo voy a hacer en bicicleta. Hemos consultado y está todo
muy bien señalizado”
“Pero, ¿se puede hacer en bici, Agustín?”
“Claro que sí, a ver que me encuentro”
Viví mi primer sentimiento en el Camino con el relato diario
de sus preparativos, sus ilusiones, sus ganas y su ímpetu contando los días que
restaban para la partida. Algo que ya sabemos de lo que se trata, todos los que
leemos estas páginas. Y su vuelta no podía ser de otra manera. Con ese brillo
en los ojos, que tan bien describe nuestro Armand, y con fotos y vivencias, que
escuchaba con atención y admiración por la hazaña conseguida.
“Joder, tío, eres fenómeno. Cuéntame. ¿Ha sido duro?. Te
habrá tocado subir el puerto de Pajares, ¿no?. Está por allí”
“Ha sido duro, pero no te puedes imaginar como es. Eso
tienes que estar allí y sentirlo. El puerto de Pajares no lo subes, pero te
puedo hablar de subidas increíbles. El que se pasa por allí es el de
O’Cebreiro, no te lo puedes imaginar”
“¿Y las sendas son amplias para la bici, podías ir bien?”
“Combinábamos caminos y carretera”
Sus fotos eran una maravilla, pero claro, tantos kilómetros…
Tenía que ser en bici. Todo se quedo aparcado en un huequecito de mi
pensamiento, hasta que apareció otro compañero. Paco Giráldez me llamó.
Destinaba parte de sus vacaciones en julio para hacer el Camino de Santiago.
“Pero Paco, son 900
kilómetros. ¿Te acuerdas de Agustín? Él lo hizo pero en bici”
“No hace falta hacerlo entero, nosotros partimos desde
Astorga y esperamos llegar a Santiago en unos diez días”
“¿Pero eso, se puede hacer?. No tienes que hacerlo entero”
“Pues mira, si lo haces andando vale con que hagas 100 kms.”
Nuevamente, me inundo de ese sentimiento e ilusión, en la
preparación de esos magníficos días que pensaba hacer. A diario lo llamaba y le
preguntaba. Ya estaba metido ese gusanillo en el cuerpo y sabía que tarde o
temprano acabaría en él. La mala fortuna hizo que ya en la primera etapa
llegara con los pies destrozados al albergue de Pilar en Rabanal. No consiguió
más que llegar a Ponferrada, con los pies en carne viva. Los médicos
aconsejaron que se volviera.
Rondaba el mes de septiembre de aquel mismo año, y cenaba
con mi amigo del alma José Manuel. “Escuchame, tengo en la mente algo que no se
me quita de la cabeza. Te gustaría hacer el Camino de Santiago”. El echo de
conocerlo desde niño hizo que no se me escapara ese gesto de sorpresa, ilusión
y ganas de emprender una nueva aventura juntos. Antes que respondiera, le
comenté: “Ya sabes como soy, lo tengo todo mirado. Sería desde Astorga. Tengo
el autobús que nos llevaría hasta el mismo inicio, albergues, las rutas
marcadas, está todo hecho. Solo falta que nos compremos todos los habíos y
salgamos pitando”. La madrugada de una noche de marzo, un autobús nos dejó en
la estación de Astorga, a los pies del impresionante Gaudí. Toda la noche en
autobús no quitó la ilusión de empezar a caminar en ese mismo momento. Teníamos
que buscar donde estaba el Camino que nos llevaba a Santiago. Justo detrás de
la catedral vimos la primera indicación y comenzamos a caminar. Empezo la
locura.
Dedicado, con todo mi cariño, a estos dos grandes amigos:
Agustín López y Francisco Giráldez.
miércoles, 5 de mayo de 2010
A Pedro Correjaco.
Pedro vuelve a caminar.
Inicio el año con el Primitivo, quizás el más duro de todos y con el crudo y frío invierno que hemos sufrido este año; continuo con su querida Vía de la Plata y el Sanabrés, del que dimos cuenta todos gracias a los relatos de nuestro “armand”, como desea que lo llamemos; tuve el honor de caminar junto a él camino de Almadén de la Plata, donde compartí un magnifico camino, una estupenda caldereta y fui participe de su “pócima” milagrosa (ya te contaré en Valencia, Armand, con el permiso del maestro); hace dos semanas se nos escapó también y ahora se nos vuelve a marchar para partir de la tierra que tuvo la suerte de enseñarle a hacer lo que mejor sabe: CAMINAR. Pide por todos a la Virgen de Montserrat.
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