De Guillermo Rodríguez Bernal

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miércoles, 17 de mayo de 2017

Sí, yo conocí a Bolitx, o al menos me pareció recordarlo.

Uclés
Monasterio de Uclés
Poco a poco se iba quedando atrás Uclés a cada paso de dábamos. Esta vez la peregrinación quedó a un lado. Acudíamos a la cita de Manuel Rossi para homenajear a un peregrino, inaugurando un monolito en su memoria. Bolitx, el Gran Caminante, formaría parte desde aquel día del Camino Santiaguista de Uclés. Temperatura primaveral, casi veraniega, y las nubes de días anteriores parecían saber que tenían que dar paso a un cielo resplandeciente, por el acontecimiento que viviríamos aquella mañana. Hasta los olores a espliego, tomillo y romero acompañaban para que ninguno de nuestros sentidos estuviera ajeno al acontecimiento. Allí arriba, en aquel lugar desde donde por primera vez el peregrino uclesiano avista el monasterio, se vivió uno de los momentos más emotivos de aquella reunión de amigos del caminar aquel domingo del mes de mayo.

domingo, 16 de marzo de 2014

Vuelvo a Caminar.

Un día uno del mes de abril de hace tres años di mis últimos pasos como peregrino en ese Camino que nos lleva a Santiago de Compostela. No sé si fue producto de la casualidad, un poético capricho del destino o que tenía que suceder así, pero sacudí el polvo y desabroché el cordón de mis botas en Astorga aquel día donde, años antes, le di el primer apretón para ajustarlas en mis primeros pasos como peregrino. El mismo lugar. Entre medio, muchos kilómetros, personas, vivencias, lugares, sentimientos de todo tipo a desbordar y alguna que otra leyenda.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Mi recuerdo en el Camino.

Entre Almadén y Monesterio
Placa del poeta Diego Muñoz a José Luis Salvador (Entre Almadén y Monesterio)
Hablábamos el otro día algunos “Peregrinos amigos”, sobre esas placas que nos encontramos en muchos de nuestros Caminos a Santiago, que hacen estar presentes a otros compañeros que nos miran desde más arriba y que en su día formaron parte de toda esta locura que es peregrinar, siendo nosotros continuación de los pasos que en su día dieron ellos. En mucho de esos sitios se marca el lugar donde fallecieron, pero otros son colocados en otros lugares, no sé si por expresa voluntad del ya ausente o elegido por alguien que bien lo conocía. Hablábamos de los lugares que elegiríamos nosotros para formar parte del Camino para siempre y acompañar a todos los que pasaran por nuestro lado de una forma u otra. Unos ya tenían claro el sitio, otros se ponían a repasar mentalmente el lugar que representaría el más peregrinamente identificado con él y no podían decidirse por uno en concreto. Quizás eso me ocurría a mí y decido empezar a colocar sitios por momentos vividos de forma entrañable en los Caminos que hasta ahora soportaron mis piernas.

viernes, 30 de marzo de 2012

Hoy hace un año.

Hoy hace un año, que salí caminando de Hospital de Órbigo.

Hace un año, que vi desde el crucero de Santo Toribio la ciudad de Astorga.

Hace un año, que mandaba mensajes a casi todos los amigos peregrinos, anunciando que cumplimos con llegar.

Hace un año, que entramos en el último pueblo de la jornada, mirando atrás e imaginando todo el camino recorrido.

Hace un año, que callejeé hasta el centro, que vimos los maragatos en el ayuntamiento y que paramos a descansar junto a la catedral y al Gaudí.

Hace un año, que celebramos esa semana de caminar hacia Santiago con un buen Rioja y un cocido de aquellas tierras.

Hace un año, que plegué mi bastón, que cepillé el barro de mis botas y que deje de ver amaneceres caminando.

Hace un año, que reímos contando las anécdotas pasadas, las personas encontradas, los guisos y caldos engullidos, los ronquidos escuchados, las siestas dormidas, las ropas mal lavadas y los kilómetros recorridos.

Hace un año, que dejé de caminar para no volver más.

Hace un año, que soy peregrino en dique seco.

Astorga
Un año ya

martes, 7 de febrero de 2012

El gran Esla (2ª parte).

- Hola, ¿quién eres?
- Soy el Órbigo y vengo de Santiago del Molinillo. Traigo mis aguas y mis historias para hacer más grande al gran Esla.
- ¿Viste a peregrinos caminando a Santiago?
Hospital de Órbigo
El Órbigo en Hospital de Órbigo
       - Como iba a no verlos, por mí y por los ríos que desembocaron en mí. Además de dos caminos diferentes. En el camino que viene de Roncesvalles, paso por Hospital de Órbigo, donde ahora arreglan su puente. Es llamado de El Passo Horrosso, y según oí contar a un peregrino, fue testigo de cómo un noble del reino de León, Suero de Quiñones, al ser rechazadas sus pretensiones hacía una dama, doña Leonor de Tovar,
Hospital de Órbigo
El Passo Honrosso
decidió enfrentarse él sólo a cientos de caballeros en defensa de su honor. Decían que mis aguas se teñían de rojo de la sangre de tan valerosos caballeros. Otras historias cuentan que tan sólo se trataba de justas en los que nadie salió herido. Nuestro caballero llevaba al cuello una argolla metálica de doña Leonor que, terminadas las justas y tras vencer a cien caballeros a razón de tres lanzas por cada uno, llevó en peregrinación a Santiago formando parte del relicario del apóstol.

domingo, 5 de febrero de 2012

El Gran Esla (1ª parte).

El gran Esla
El gran Esla
Hola peregrinos. Soy el Esla, aunque los romanos me conocieran como Astura Flumina, y acabo de nacer en el macizo de Mampodre en León. Veo la cordillera cantábrica a mi alrededor, a lo lejos tengo a Maraña y voy rápido, muy rápido. El embalse de Riaño me espera, ayudándome el río Yuso a hacerlo grande. Bajo mis aguas veo sepultados los pueblos que habitaban estas montañas y el renacer de nuevos a mis orillas, para aquellas gentes que habitaran estas tierras.  Después continúo hacía el sur y contemplo la vida a mi alrededor en pueblos como Crémedes, Cistierna, Gradefes, La Aldea del Puente, hasta que llego a Mansilla Las Mulas.

domingo, 11 de septiembre de 2011

El inicio de nuestro primer Camino.

Plaza de Armas
Salida de Sevilla en estación Plaza de Armas
Estaba todo pensado, todo comprado y ya se había acabado ese echar lo mínimo en la mochila, y que me llevó varías horas haciendo y deshaciendo continuamente. Era nuestra primera salida al Camino y no creo que haya que describir a los que leemos estas páginas, todo lo que supone el día antes. Habíamos fijado nuestra salida en Astorga. La fecha de inicio sería un miércoles santo, con lo que teníamos que estar, de una manera o de otra, en la localidad leonesa a primera hora de la mañana. Nuestro transporte desde Sevilla sería la línea de autobuses que va de Algeciras a Ferrol, o quizás fuera a Coruña. Hacía sus paradas en Sevilla y en varias localidades más de nuestra conocida Vía de la Plata. La hora de salida a las once de la noche. La prevista de llegada a las nueve de la mañana. Trataríamos de dormir por el trayecto, a pesar de saber lo difícil que puede ser dormir en un autobús.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Cómo conocí el Camino.

La clausura de la Expo del año 1992 en Sevilla, abría la puerta a dos acontecimientos culturares importantes para el año siguiente.

La muestra internacional, cultural y deportiva del ’92, con la Expo y las olimpiadas de Barcelona, tenían su continuidad en Cartuja ’93, mucho menos relevante, y en algo de lo que nunca había oído hablar hasta entonces. Un año Xacobeo. Curro, nuestra mascota entonces, daba el relevo a Pelegrín. Sabía del Camino de Santiago. La idea era la de cumplir un trayecto caminando desde el pirineo francés hasta la misma Catedral de Santiago de Compostela. La gente está loca. Quien puede dedicarse a caminar durante tanto tiempo.
Agustín López, compañero de trabajo a finales de los noventa, y buen amigo, es ciclista desde que lo conozco. Es miembro de esta red social. Al igual que yo, un enamorado de la sierra y del caminar o bicicletear por nuestras queridas sierra norte de Sevilla, serranía de Huelva y las sierras de Cádiz y de Málaga. Y no digamos de las rutas por Asturias, Cantabria y el Pirineo aragonés y catalán. Continuos intercambios de rutas y de caminos los que teníamos entonces, para disfrutar de la fuerza de la naturaleza bajo nuestros pies.

“Guille, he estado hablando con mi compadre. Nos vamos a hacer el Camino de Santiago”, me decía mi amigo entre hueco y hueco en el trabajo.
“Quillo, pero eso es desde Francia, te vas a cruzar España entera. ¿Tienes tiempo para eso?”
“Lo voy a hacer en bicicleta. Hemos consultado y está todo muy bien señalizado”
“Pero, ¿se puede hacer en bici, Agustín?”
“Claro que sí, a ver que me encuentro”

Viví mi primer sentimiento en el Camino con el relato diario de sus preparativos, sus ilusiones, sus ganas y su ímpetu contando los días que restaban para la partida. Algo que ya sabemos de lo que se trata, todos los que leemos estas páginas. Y su vuelta no podía ser de otra manera. Con ese brillo en los ojos, que tan bien describe nuestro Armand, y con fotos y vivencias, que escuchaba con atención y admiración por la hazaña conseguida.

“Joder, tío, eres fenómeno. Cuéntame. ¿Ha sido duro?. Te habrá tocado subir el puerto de Pajares, ¿no?. Está por allí”
“Ha sido duro, pero no te puedes imaginar como es. Eso tienes que estar allí y sentirlo. El puerto de Pajares no lo subes, pero te puedo hablar de subidas increíbles. El que se pasa por allí es el de O’Cebreiro, no te lo puedes imaginar”
“¿Y las sendas son amplias para la bici, podías ir bien?”
“Combinábamos caminos y carretera”

Sus fotos eran una maravilla, pero claro, tantos kilómetros… Tenía que ser en bici. Todo se quedo aparcado en un huequecito de mi pensamiento, hasta que apareció otro compañero. Paco Giráldez me llamó. Destinaba parte de sus vacaciones en julio para hacer el Camino de Santiago.

“Pero Paco, son 900 kilómetros. ¿Te acuerdas de Agustín? Él lo hizo pero en bici”
“No hace falta hacerlo entero, nosotros partimos desde Astorga y esperamos llegar a Santiago en unos diez días”
“¿Pero eso, se puede hacer?. No tienes que hacerlo entero”
“Pues mira, si lo haces andando vale con que hagas 100 kms.”

Nuevamente, me inundo de ese sentimiento e ilusión, en la preparación de esos magníficos días que pensaba hacer. A diario lo llamaba y le preguntaba. Ya estaba metido ese gusanillo en el cuerpo y sabía que tarde o temprano acabaría en él. La mala fortuna hizo que ya en la primera etapa llegara con los pies destrozados al albergue de Pilar en Rabanal. No consiguió más que llegar a Ponferrada, con los pies en carne viva. Los médicos aconsejaron que se volviera.

Rondaba el mes de septiembre de aquel mismo año, y cenaba con mi amigo del alma José Manuel. “Escuchame, tengo en la mente algo que no se me quita de la cabeza. Te gustaría hacer el Camino de Santiago”. El echo de conocerlo desde niño hizo que no se me escapara ese gesto de sorpresa, ilusión y ganas de emprender una nueva aventura juntos. Antes que respondiera, le comenté: “Ya sabes como soy, lo tengo todo mirado. Sería desde Astorga. Tengo el autobús que nos llevaría hasta el mismo inicio, albergues, las rutas marcadas, está todo hecho. Solo falta que nos compremos todos los habíos y salgamos pitando”. La madrugada de una noche de marzo, un autobús nos dejó en la estación de Astorga, a los pies del impresionante Gaudí. Toda la noche en autobús no quitó la ilusión de empezar a caminar en ese mismo momento. Teníamos que buscar donde estaba el Camino que nos llevaba a Santiago. Justo detrás de la catedral vimos la primera indicación y comenzamos a caminar. Empezo la locura.


Dedicado, con todo mi cariño, a estos dos grandes amigos: Agustín López y Francisco Giráldez.

miércoles, 5 de mayo de 2010

A Pedro Correjaco.

Pedro vuelve a caminar.

Inicio el año con el Primitivo, quizás el más duro de todos y con el crudo y frío invierno que hemos sufrido este año; continuo con su querida Vía de la Plata y el Sanabrés, del que dimos cuenta todos gracias a los relatos de nuestro “armand”, como desea que lo llamemos; tuve el honor de caminar junto a él camino de Almadén de la Plata, donde compartí un magnifico camino, una estupenda caldereta y fui participe de su “pócima” milagrosa (ya te contaré en Valencia, Armand, con el permiso del maestro); hace dos semanas se nos escapó también y ahora se nos vuelve a marchar para partir de la tierra que tuvo la suerte de enseñarle a hacer lo que mejor sabe: CAMINAR. Pide por todos a la Virgen de Montserrat.