De Guillermo Rodríguez Bernal

Mostrando entradas con la etiqueta Alguna de mis cosas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alguna de mis cosas. Mostrar todas las entradas

lunes, 29 de mayo de 2017

Mar

Elogio del Horizonte
Elogio del Horizonte de Eduardo Chichida. Cuando no se encuentra
salida alguna, siempre hay algo más allá de la línea del horizónte.
Sentada a los pies de la cama, con el pelo muy arreglado y con una bata puesta, Mar aguardaba a su querida amiga Noelia para que le ayudara a vestirse. Sola, dejaba caer lágrimas sobre una foto que tenía entre sus manos de una niña con aspecto enfermizo, de delgadez extrema. En esos momentos de soledad su mente viajaba en el tiempo, hacia aquella época en la que Noe y ella eran felices con cualquier cosa. Días, en los que el más pequeño regalo era una fiesta, en los que todos los días había algo por descubrir y vivían las dos ajenas al mundo que les rodeaba.

sábado, 29 de agosto de 2015

Felicidades Papá.

Feliz 77 cumpleaños papá. Creo que no te felicitaba desde que te fuiste, hace ya 17 años. Todavía recuerdo aquel último cumpleaños que celebraste con nosotros, en el que nadie sabía lo que pedías al soplar las velas, pero que todos teníamos en mente el mismo deseo, seguir celebrándolo algún año más junto a ti.
Desde entonces todo ha cambiado mucho, mi querido amigo. La casa y mamá es lo que quizás se noten menos. La casa por el empeño de la Chari de dejarlo todo tal y como estaba, y ella pues viendo pasar los días y con los achaques propios de la edad, pero se mantiene bien, ha cambiado poco. Sus tristezas y sus pocas alegrías, pero tirando p’adelante como mejor puede. Tere sigue trabajando y no ha parado desde entonces. Aprobó sus oposiciones y te dio un nieto. Se llama Javi y es charlatán y dicharachero cuando se encuentra a gusto entre su gente. Te hubieras reído mucho con él. A mamá le recuerda mucho a ti cuando se cruza  de piernas al sentarse. Ahora tiene 11 años. Isabel y yo seguimos viviendo en el mismo piso, aquél al que te venías cuando estaba arreglándolo. Ya he tenido tres coches, el último comprado hace tres años. Ya sé que tú te apañaste con dos toda tu vida, pero ahora los jodíos duran muy poco y para arreglarlos hay que llevarlos a un taller con un buen equipo electrónico. Isa es mi hija y estoy muy seguro de cuanto hubieras disfrutado con ella. Es callada y reservada casi con todo el mundo, pero abre su corazón de par en par a todo el que quiere. Ahora tiene 15 años y anda un poco rebelde, pero mantiene ese fondo que tanto te hubiera gustado.

jueves, 19 de febrero de 2015

Pies fríos.

Miraba hacia atrás continuamente con la única quietud de saber si Isa e Isabel seguían mis pasos de cerca. Justo detrás estaban, pegadas a mí mirándome, con el entrecejo fruncido y sin saber que estaba pasando, porque ocurría esto. Gentes a nuestro lado corrían en la misma dirección teniendo por equipaje únicamente lo que llevaban encima. No sé cómo llegó a mí ese pensamiento de que todo se acababa, pero la angustia y la ansiedad que provocaba ese algo desconocido que terminaría acabando con nosotros, se apoderó de mi y lo único que trataba era de huir, alargar nuestras vidas el mayor tiempo posible.

La Voz del Capataz.

            Se me presenta mi vecino y amigo Alfonso Carmona para que le escriba algo sobre sus experiencias como capataz de la iglesia de Santiago de Castilleja de la Cuesta. Me comenta que se hará un boletín especial en marzo en el que pedían la colaboración de hermanos, que en su día tuvieron una actividad dentro de la Hermandad. Me senté con él y tomé notas sobre lo que normalmente hacían los capataces antes, durante y después de todo el recorrido procesional, yo no tenía ni idea. Dejaba a mi libertad el texto pero me pedía que le diera un espíritu cofrade que reflejara el sentimiento que se vive en mi pueblo todos los viernes santos. Éste fue el resultado publicado en la página 47 del boletín número 30, de marzo de 2012.

martes, 8 de julio de 2014

Feliz cumpleaños hija.

Era un día como el de hoy. Un ocho de julio de hace catorce años. Puede parecer asombroso que después de tanto tiempo pudiera acordarme de aquel día como si fuera hoy, pero lo recuerdo. Leía por entonces la segunda parte de Fortunata y Jacinta, época por la que me dio por el autor canario.